Laguardia Navarrete

19,6 Kms

Nunca decir o hacer nada hasta que nos hayamos preguntado si va a ser agradable a Dios, bueno por si mismo, y edificante para nuestro vecino.

Nos encontramos en un verdadero cruce de Caminos. La Rioja ha sido siempre un lugar de cruce y de encuentro, desde los celtíberos, originales pobladores de la Península Ibérica, a los romanos, visigodos, árabes… Paso obligado de poblaciones castellanas y vascas, de franceses, ingleses y de todo tipo de peregrinos, como lo atestigua su larga tradición jacobea. Aquí se encuentran los caminos jacobeos que llegan desde Euskadi y desde Navarra, desde los Pirineos, desde el Mar Cantábrico y desde el Mediterráneo, para seguir hacia Castilla. En esta tierra generosa, la ganadería y la agricultura dan frutos sorprendentes. Su gastronomía y sus vinos son de reconocida fama mundial. Aunque al peregrino no le convienen comidas muy pesadas, se recomienda no perder la oportunidad de degustar los productos típicos en estas etapas riojanas.

Salimos de esta bella población en dirección a la Laguna del Prao de la Paúl. Tomamos el ascensor que nos desciende al nivel de la carretera y seguimos todo recto por la calle en tierra que empieza justo delante de nosotros. Nos encaminamos directamente a la laguna y, al llegar a ella, la bordeamos tomando nuestra derecha. Al llegar al final de la laguna, tomamos el camino de tierra que se aleja en dirección a la carretera. Nuestro destino es la laguna llamada de Carravalseca. Giramos a nuestra izquierda y luego a la derecha haciendo una Z para llegar a la carretera A-124 y cruzarla. A pocos metros a nuestra izquierda vemos una carretera y unos carteles que señalan “Bodegas Ubide” y «Laguna del Musco»: tomamos esa carretera asfaltada, que vamos a seguir durante los próximos 3,3 km.

Dejamos a la derecha las Bodegas Ubide y seguimos siempre de frente por nuestra carretera asfaltada, sin tomar ninguna otra desviación. Otra carretera asfaltada se une a la nuestra por la derecha, pero nosotros seguimos de frente. Una carretera de tierra cruza la nuestra. Seguimos siempre por el asfalto y vamos bordeando la Laguna de Carravalseca.

A 500 m de la Laguna, encontramos una bifurcación. Tomamos la de la derecha (una casa se encuentra en la carretera de la izquierda, que no tomamos). En 1’5 km llegamos a una nueva bifurcación y esta vez dejamos el asfalto y tomamos la carretera de tierra que queda a nuestra derecha. Ya vamos a seguir siempre esta misma carretera sin tomar ninguna secundaria que la cruce o salga de ella. En 3 km ya vemos el pueblo de Labarca y nos dirigimos a él por la Calle del Diezmo.

Siempre de frente por nuestro camino ancho y bien definido, llegamos a Lapuebla de Labarca. Atravesamos el pueblo hasta alcanzar la iglesia, que está cerca del cauce del río Ebro. Bajamos hasta la carretera junto al río, porque hemos de cruzarlo por el puente, en dirección al polígono industrial de La Estación.

Seguimos de frente por la carretera (LR-251). Subimos hacia el túnel del tren, pero antes de llegar tomamos un camino de tierra a nuestra izquierda que va paralelo a la vía unos 600 m. Cruzamos la vía y seguimos de frente. Estamos en el antiguo camino que unía Lapuebla con Fuenmayor, una vez atravesado el río Ebro con la barcaza. Seguro que Ignacio pasó varias veces por este camino que remonta el arroyo y pasa junto al antiguo poblado de El Tormenal. En la primera bifurcación tomamos a la derecha y en la segunda a la izquierda. Siempre de frente, no tenemos ninguna pérdida. Llegamos a Fuenmayor y por la misma carretera asfaltada, llegamos a la plaza Mayor y a la iglesia de Santa Maria.

Atravesamos la población para buscar la Carretera Nacional-232 en su cruce con la Carretera de Navarrete. Al llegar a este cruce, después de cruzado, hemos de tomar hacia nuestra izquierda, para ir a buscar un camino de tierra que va paralelo a la carretera de Navarrete, pero nos ahorra el tráfico. Nuestro camino se encuentra a 150 m del cruce y lo reconocemos porque está junto a un canal de agua. Lo tomamos a nuestra derecha y lo vamos a seguir todo de frente, sin desviarnos. Un poste indica “Camino Viejo a Navarrete”.

Vamos caminando siempre manteniendo el canal de agua a nuestra izquierda en paralelo. Llegamos al final: la autopista AP-68 nos obliga a girar a nuestra derecha, para llegar a la carretera y pasar por debajo del puente. Pasado el puente, a 250 m tomamos a la izquierda un camino de tierra que nos acerca a las barreras de peaje de la autopista. Pasamos junto a las barreras, que dejamos a nuestra izquierda y seguimos de frente por el camino de tierra.

Pasamos un canal de agua y en la bifurcación tomamos a nuestra derecha. Seguimos de frente y nos acercamos a un puente, que eleva a la autovía A-12. Pasamos por debajo y seguimos todo de frente, para acercarnos a Navarrete. Llegamos por fin a esta localidad tan vinculada a la experiencia de Ignacio.

FUENMAYOR

Ayuntamiento . Tel: 941 450 014.
Hostal Labranza** . Avenida de la Estación, 1. Tel: 941 451 028
Pensión Fuenmayor . Avenida de la Ciudad de Cenicero, 7. Tel: 941 450 152
Pensión Úbeda . Calle Úbeda nº15, Tel: 663 77 96 29 (precio especial peregrinos 15 – 18 €)

LAPUEBLA DE LABARCA

Ayuntamiento . Tel: 945 607 051.
Casa Rural Barkero Etxea . (capacidad 10 personas) C/ Mayor, 25 Tel: 945 627 218
Casa Rural Kandela Etxea . Mari Cruz Saenz Diaz, 14 Telf: 669 217 711

NAVARRETE

A Posada Ignatius . Plaza del Arco, 4, tel: 941 124 094
Albergue Asociación Riojana de Amigos del Camino de Santiago . 941 260 234 / 941 239 201.
Albergue Buen Camino . C/ La Cruz, 2 Tel: 681 252 222 / 941 44 03 18
Albergue La Casa del Peregrino . C/ Las Huertas nº 3 Tel: 630 982 928
Albergue municipal . (40 plazas). C/ de la Cruz s/n. Tel: 941 440 776
Albergue Pilgrim’s. C/ Abadía, 1 Tel: 941 44 15 50
Alberque Turístico El Cántaro . (capacidad 12 personas) C/ Herrerías, 16. Tel: 941 441 180.
Ayuntamiento . Tel: 941 440 005
Hostal Villa de Navarrete* . C/ la Cruz, 2. Tel: 941 440 318.
Hotel Rey Sancho*** . Calle Mayor Alta 5, Tel: 941 441 378
Hotel San Camilo *** . Carretera de Fuenmayor 4, Tel: 941 441 111
Taxi . 656 684 950

Etapa muy fácil, que nos acerca ya al río Ebro, nuestro gran compañero de camino a partir de este momento y durante muchas etapas. Siendo una etapa corta, podemos disfrutar tranquilamente de la belleza de las poblaciones por las que vamos a pasar. 

LAPUEBLA DE LABARCA: Con sus más de 850 habitantes, es una población de fundación reciente (1369) y que tiene su origen en la barca que cruzaba el río Ebro para conectar las dos orillas, Navarra con Castilla. A la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción  (s. XVI) le correspondían todos los ingresos del paso de la barca en domingo y en fiestas de la Virgen. La antigüedad de la cultura del vino en la zona se aprecia en el barrio de Las Cuevas, donde las bodegas de los siglos XVII y XVIII horadan el montículo que se eleva al oeste del pueblo. Nos ofrece posibilidad de restaurantes, farmacias, supermercados y bancos. 

FUENMAYOR: Su origen parece estar en una torre-castillo que vigilaría la distribución de aguas para los riegos y la caudalosa fuente que daría nombre a la población: la fuente mayor.  En 1363 Fuenmayor era ya una población asentada, que tenía iglesia propia y una cierta población. En ese año, el monasterio de Santa María la Real vende a Navarrete el pueblo de Fuenmayor, con sus 27 vecinos (familias). En 1521, durante la batalla de Pavía, Carlos V derrota al rey francés Francisco I. Un tal Antonio de Leiva, natural de Fuenmayor, es quien hace prisionero al rey francés, lo que le supone a la Villa nuevos privilegios. Tierra de buenos vinos, lo cuál queda de manifiesto en su monumento a la uva, delante de la iglesia de Santa María (s. XVI). La torre de la iglesia fue destruida y reconstruida en 1981. Pasamos junto al Palacio Fernández Bazan (s. XVIII) con un bonito escudo de armas en su fachada. Nos ofrece posibilidad de restaurantes, farmacias, supermercados y bancos. 

NAVARRETE: Ciudad famosa por sus talleres de cerámica y escenario de batallas entre castellanos y navarros. Subida a un cerro, las casas con sus escudos de armas nos indican la importancia de la villa, en la que los Duques de Nájera tenían un palacio. El rey Alfonso VIII de Castilla pidió a los aldeanos que se reuniesen alrededor de la fortaleza para protegerse y así defender sus fronteras del reino de Navarra. En 1482 los Reyes Católicos concedieron el título nobiliario del Ducado de Nájera al padre del Duque Antonio Manrique de Lara (también Virrey de Navarra de 1515 a 1535), que conoció bien a Ignacio. En su palacio en Navarrete, Ignacio de Loyola vino a arreglar alguna cuenta pendiente con el Duque, camino de Montserrat. La iglesia parroquial de la Asunción es una construcción en sillería de tres naves y cubierta con crucerías. Se comenzó su construcción en el año 1553 a cargo de Juan Vallejo y Hernando de Mimenza, y en ella intervinieron canteros de la talla de Juan Pérez de Solarte o Pedro de Aguilera, que la concluyeron en 1645. Podemos ver un retablo de San Francisco Javier en el brazo del crucero, obra del madrileño fray Matias de Irala, pintado en 1720. Nos encontramos en Navarrete con los peregrinos jacobeos del llamado “Camino Francés”. Ofrece posibilidad de restaurantes, farmacias, supermercados y bancos.

Más datos sobre el joven Iñigo de Loyola en Navarrete.

Anotaciones: Seguimos en la consideración de la presencia del mal en nuestras vidas, pero hoy de forma más personal. Buscamos tomar conciencia de nuestras faltas e Ignacio nos aconseja experimentar de nuevo un “día triste”, al descubrir la realidad del pecado en nuestra vida. Mantengamos ese ambiente apesadumbrado durante la meditación, para ayudarnos a entrar mejor en esta consideración del mal que yo hago.

Petición: Consciente del fin para el que fui creado y de la vocación a la que Dios me invita, te ruego, Señor Jesús, me concedas comprender la realidad de mi pecado y de las tendencias desordenadas en mi vida, para que sintiendo vergüenza y confusión, pueda obtener la curación y el perdón.

Reflexiones: Ayer pedimos la gracia de comprender más profundamente la realidad del pecado en el mundo. Hoy meditamos sobre nuestra torpe e incómoda realidad: Mi propio pecado. Que somos pecadores es verdad. No sólo de los criminales más reprobados, sino que cada uno de nosotros es un pecador, comenzando por el Papa y bajando a lo pobres desgraciados que ocupan las noticias de sucesos de esta mañana. Cada uno de nosotros tiene patrones habituales de rebelión contra el plan de Dios: ¿Cuál es el mío? El salmo proclama: “El Señor escucha el grito de los pobres.” ¿Qué hay de nosotros? ¿Hay estilos en los que hemos mostrado ser habitualmente sordos a “los necesitados” con los que nos encontramos: los pobres, los ancianos, los “amigos” poco populares, los marginados, etc. ¿Hay estilos en nosotros en los que usamos y abusamos de otras personas o situaciones para satisfacer nuestras propias necesidades para llamar la atención, obtener dinero sucio, abusar con nuestro sexo, comprar la aprobación, buscar de forma egoísta la comodidad, el abandono, la no implicación?

Hoy pedimos la gracia de comprender nuestra propia vida de pecado. Con demasiada frecuencia, nuestra cultura nos “anestesia” para que no asumamos  la responsabilidad de nuestro mal. Aristóteles dijo en cierta ocasión que “la vida no examinada no vale la pena ser vivida.” Con esto nos referimos a la necesidad de examinar hoy nuestros defectos y fallos habituales, esos rincones oscuros de nuestra vida, incluso los defectos que ya son un hábito “normal”, que nos arrastran hacia abajo y nos impiden el regresar y vivir en correcta relación con Dios, los demás, y el mundo. Podemos rogar a Dios que nos ofrezca la valentía de enfrentarnos a nosotros y a nuestros pecados, a nuestros puntos ciegos, de manera que los podamos descubrir y aborrecer.

Asegurémonos de hablar con Dios y con Jesús. El sentirse abandonados en nuestro pecado es exactamente lo contrario de la gracia que buscamos para el día de hoy. La conciencia de nuestros pecados no nos ha de dejar sumergidos en la autocompasión o la depresión, sino que pedimos la gracia contraria: un sentimiento de admiración y agradecimiento hacia Aquel que nos «amó siendo pecadores», tan queridos por Dios que creyó que valía la pena entregar a su Hijo unigénito. Jesús de tal manera nos amó que, aún sabiendo que somos pecadores, nos amó hasta el extremo, en total sintonía con la voluntad del Padre. Ignacio nos invita a experimentar una auténtica vergüenza de nuestro pecado, junto con la gran maravilla de sentirnos pecadores, amados y redimidos. Buscamos la curación interior, sabiendo que somos pecadores amados.

Textos:

Lucas 15:1-7. Jesús es el hombre que recibe a los pecadores y come con ellos.

Lucas 5:1-11. Yo digo a Jesús: ¡Aléjate, Señor, que soy un pecador!

2 Corintios 12:8-10. Cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Coloquio final: «Imaginando a Cristo nuestro Señor delante y puesto en cruz, hacer un coloquio; cómo de Criador es venido a hacerse hombre, y de vida eterna a muerte temporal, y así a morir por mis pecados. Otro tanto, mirando a mí mismo, lo que he hecho por Cristo, lo que hago por Cristo, lo que debo hacer por Cristo; y así viéndole tal, y así colgado en la cruz, discurrir por lo que se ofreciere. El coloquio se hace propiamente hablando, así como un amigo habla a otro, o un siervo a su Señor; cuándo pidiendo alguna gracia, cuándo culpándose por algún mal hecho, cuándo comunicando sus cosas, y queriendo consejo en ellas; y decir un Padrenuestro.»

Ignacio desea cambiar de vida y para ello nada mejor que dejar todas las cuentas claras y bien cerradas. Y aunque no había dinero, el Duque de Nájera no dudará en mostrar su amor hacia Ignacio concediéndole todo lo que pedía.

«Y viniéndole a la memoria de unos pocos de ducados que le debían en casa del duque, le pareció que sería bien cobrarlos, para lo cual escribió una cédula al tesorero; y diciendo el tesorero que no tenía dineros, y sabiéndolo el duque, dijo que para todo podía faltar, mas que para Loyola no faltasen; al cual deseaba dar una buena tenencia, si la quisiese aceptar, por el crédito que había ganado en lo pasado. Y cobró los dineros, mandándolos repartir en ciertas personas a quienes se sentía obligado, y parte a una imagen de nuestra Señora, que estaba mal concertada, para que se concertase y ornase muy bien. Y así, despidiendo los dos criados que iban con él, se partió solo en su mula de Navarrete para Montserrat. Desde el día que se partió de su tierra siempre se disciplinaba cada noche.»

No es el dinero lo que le importa a Ignacio, puesto que bien lo reparte en obras de caridad y hacia aquellos que consideraba que debía algo. Arreglar la imagen de nuestra Señora le parece un gesto importante. La transformación interior de Ignacio sigue su curso y es normal que se exteriorice en los símbolos religiosos. Y también en las prácticas de penitencia, azotándose cada noche. No nos han de extrañar las penitencias por los errores pasados y como preparación para mejor recibir el don de la nueva vida que Dios le ofrece. Sigamos a Ignacio en su proceso: tal vez nosotros también estamos siendo invitados a iniciar una nueva vida.

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Bicicletas fácil

Laguardia: Km 0.
Lapuebla de Labarca: Km 9,9.
Fuenmayor: Km 14,5.
Navarrete: Km 19,6.

Ruta

Esquema de la etapa

Altimetría

El tiempo en Navarrete

Navarrete
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