Lecturas que amplían fronteras

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Cuando la Oficina del Peregrino del Camino Ignaciano inició su singladura el 2011, ya desde el primer verano contamos con experimentados peregrinos que nos ayudaron a ir perfilando mejor el recorrido y que aportaban sus conocimientos para crear una propuesta de peregrinaciones que se abriese a todo el mundo. Los primeros extranjeros, como el jesuita irlandés Terry Howard sj (2011) o el filipino Fr. Riyo (2012), dejaron profunda huella en lugares como Navarrete o Cabredo. A los jesuitas siguieron laicos ignacianos interesados en seguir las huellas de San Ignacio en su peregrinación hacia Manresa. Natalie Lacroix (2011) y Caroline Vital (2013) llevan años acompañando grupos de más de 30 peregrinos francófonos, cada verano. La internacionalización corresponde a la vocación ignaciana de salir e ir más allá de las fronteras locales.


Y de las experiencias vitales, siguen las publicaciones, ¡por supuesto! En estos últimos tiempos, han salido a la luz, o saldrán en breve, diversos testimonios del Camino Ignaciano. Experiencias de vida que se mezclan con el polvo y los guijarros del camino. Experiencias que han de ser forzosamente personales, pero que implican a todas aquellas personas, hombres y mujeres de los pueblos y ciudades del Camino Ignaciano. Relatos simpáticos y amenos, que se leen muy rápido, como el de Ignacio Villameriel, “Tras la flecha Naranja”, que recoge múltiples anécdotas, incluida una de importante: ¡encontrar a su futura pareja! Ya se sabe que las peregrinaciones unen corazones. O la historia más teológicamente desarrollada y con muy buenas conexiones con los Ejercicios Espirituales, que nos ofrece Brendan McManus sj, “Walk through Fire”. En su obra, McManus nos conduce a través de su experiencia del Camino Ignaciano, experiencia de herida y reconciliación, de caída y lucha por volver a ganar la estabilidad. Un relato que aporta muchos vínculos con la espiritualidad ignaciana experimentados en el Camino y también a su vuelta a casa. Y la historia de Philippe Lemonnier, “Iñigo, chemin faisant”, empezada como peregrino aislado y acabada como peregrino en grupo: dos experiencias en la misma peregrinación. Lemonnier es un no creyente que se acerca a la experiencia de peregrinación, con la apertura del investigador curioso, que desea descubrir las interioridades de la peregrinación ignaciana. Autor de varios libros sobre peregrinos y peregrinaciones, es una suerte que se haya fijado en la ignaciana. La guinda del pastel la ofrece un autor desconocido para nosotros, de origen coreano. Nos llegó a las manos su libro, publicado en Corea del Sur. Pero no sabemos gran cosa: hizo el Camino Ignaciano hace dos años y ofrece su experiencia en un bonito libro guía… del cual no entendemos más que las fotos y los mapas. Cuando alguien publique en chino, habrá que pedir una traducción inglesa. ¡Buen Camino a todos!