Caminar con Ignacio… en tu Camino Ignaciano

Del 14 al 28 de Julio 2013

Esta es la experiencia que se ofrecía a algunos colegios y universidades de la Compañía de Jesús en EE.UU. El título ya indica el principal objetivo: caminar junto a Ignacio de Loyola, siguiendo su autobiografía y su experiencia, pero actualizada en cada uno de los peregrinos, cada uno en su propio estilo o “way”.

Desde la Oficina Técnica del Camino Ignaciano se ofreció todo el apoyo logístico posible y el acompañamiento para organizar esta experiencia de la que participaron 13 peregrinos: Gregory Kalscheur, Diane McSheehy, Phil Judge, James Buggy, Brian Pinter, Paul Ryder, Donal Godfrey, Mary Wardell, David Ghirarduzzi, Mike Hugues, Emily Czarnik-Neimeyer, Kevin Lo y Ann-Marie Devine. La peregrinación unió las dos costas de Estados Unidos, puesto que los peregrinos venían de San Francisco, de Denver, Boston y Nueva York.

La peregrinación se inició con tres días de presencia ignaciana en Loyola, Arantzazu, Azpeitia, Azcoitia y San Sebastián. Días importantes para sentir la tierra ignaciana por antonomasia y para prepararse al segundo momento: los seis días de peregrinación a pie, desde Lleida hasta Manresa. Las etapas se fueron sucediendo con las típicas anécdotas de toda peregrinación: la acogida en las pensiones, hoteles y refugios; compartir la comida, la oración, el cansancio, el silencio; los momentos de alegría y los de sufrimiento; los pies marcados por las ampollas y la oración pidiendo fuerzas; etc. Llegar a Montserrat y celebrar la vigilia de armas como Ignacio de Loyola, aunque más corta, fue un momento emocionante; también la llegada a Manresa, después de los casi 150 km de peregrinación realizados. En la ciudad capital del Bages, Ignacio pasó 11 meses de su vida, que resultaron esenciales para su futuro y el de la Compañía de Jesús. Los peregrinos pasaron dos días, visitando los lugares ignacianos, tomando tiempo para sentir la fuerza espiritual de esta ciudad y recuperando fuerzas físicas. Finalmente, la visita obligada a la Barcelona Ignaciana, así como a sus museos, arquitectura y playas. Gaudí impresionó profundamente, como lo hace siempre a quienes se dejan tocar por la conjunción entre la arquitectura, la naturaleza y la espiritualidad.

Recogemos algunos de los comentarios finales de los peregrinos:

  • Caminando por estas tierras sientes como un vínculo romántico con los campos, los caminos, los pájaros, las gentes. Vives una especie de soledad interior que te une con todo lo que te rodea. Es así como encuentras la energía para seguir avanzando y seguro que eso es lo que llevó a Ignacio a poder escribir los Ejercicios Espirituales. (Brian)
  • He vivido un espectro total de sentimientos. Desde la paz y la bondad de los paisajes, hasta la desesperación y el llanto, como el miedo al pensar que no podría llegar a Manresa a causa de las ampollas en los pies. He podido constatar el valor profundo de la decisión y la concentración para poder seguir a pesar del dolor. Es una experiencia de crecimiento en la fe, de saber que hay siempre un camino abierto delante de mí. He podido orar por los míos y por todo. (Anne-Marie)
  • Tienes tiempo para plantearte lo que realmente quieres en la vida y lo que es absolutamente necesario, la simplicidad. Muchas veces vivir la impotencia al no poder seguir caminando por el dolor y el reconocer que tal vez Dios tiene otros planes para mí. Ayuda mucho encontrar apoyo en otros peregrinos y así aceptar las situaciones que no desearías vivir. Esa frustración hay que vivirla para poder comprenderla y la superas gracias a los amigos que encuentras en el camino. Es una escuela de vida. Muchas veces te preguntas dónde está Dios y la respuesta es que tienes que llegar al final del camino para encontrarlo. (Kevin)
  • Descubres que aunque estás solo, no caminas solo. No pude hacer mucho esfuerzo debido a mis circunstancias físicas personales, pero aprendí a esperar al grupo al final de la etapa y a acompañarlos desde mi pensamiento. (Diane)
  • Ha sido un camino duro y difícil: no me lo esperaba así. La verdad es que no había caminado así en toda mi vida. Me ayudó mucho saber que para Ignacio de Loyola también esta peregrinación representó tal vez uno de los momentos más duros de su vida, teniendo en cuenta el cambio radical de vida, su confesión de tres días en Montserrat, sus experiencias de dolor interior y sus penitencias excesivas en Manresa. Una vez más he aprendido que no hay camino sin esfuerzo y sufrimiento. (Phil)
  • Me ha impresionado el camino entre Montserrat y Manresa: la montaña está omnipresente y parece como si te acompañase en tu proceso. Saber que Ignacio hizo esta etapa varias veces para ir al Monasterio Bendictino me ha impresionado. Es un símbolo de compromiso, de presencia que te impulsa a ser fiel a tu decisión de cambio de vida, que Ignacio expresa con aquel cambio de vestiduras. (Greg)
  • He vivido un camino mucho más intenso de lo que me esperaba. Hemos llorado y reído mucho más de lo que hacemos habitualmente. Hemos creado equipo y hemos avanzado juntos aunque fuésemos separados. Ahora tenemos una importante experiencia en común. (Donald)
  • Ignacio merecía hacer penitencia por sus pecados… hoy en día no se hace penitencia… y no me la esperaba, pero la verdad es que la peregrinación te hace entrar en contacto con tu cuerpo, con sus límites y potencialidades, y en eso vives una experiencia penitencial, creo yo. Descubres tu propia fuerza, pero también ves como la pierdes y entonces surge la oración para recuperarla. (Emily)
  • Hay momentos de revelación a lo largo del camino respecto a tu vida, tus responsabilidades habituales. Hay momentos de impacto, como en Loyola, en Jorba con el cura de la parroquia, en Montserrat viviendo la vigilia… Hay mucho que procesar una vez volvamos a la vida cotidiana. (Jim)
  • Es fascinante el cambio que he experimentado en mi psicología: ahora comprendo por qué la gente camina haciendo una peregrinación como esta. Lo descubrí en Montserrat cuando me encontré rodeado de turistas: las horas de camino subiendo hasta ese lugar me habían ido trabajando interiormente, y no me reconocía en ellos. Durante mucho tiempo he sido un turista, en muchos países. Ahora conozco la diferencia entre uno de ellos y un peregrino. La comprensión del mismo espacio que estás visitando es totalmente diferente. (Paul)

¡La peregrinación continua!

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