Loyola

Tierra de valientes descubridores, de constructores de nuevos mundos, de desafiantes emprendedores. Los vascos han dejado su huella en la historia mediante figuras inmortales como Juan Sebastián Elcano, el primer navegante que dio la vuelta al mundo; Urdaneta y Legazpi, pioneros en abrir la ruta del Pacífico entre México y Filipinas; Juan de Garay, fundador de la ciudad de Buenos Aires; Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús o Francisco de Vitoria, precursor del Derecho Internacional.

Un espíritu emprendedor que se ha mantenido en los siglos, con sus zonas industriales, los mercados, las fuertes instituciones financieras y sus flotas pesqueras que han surcado todos los océanos.

Los macizos montañosos por los que el peregrino va a caminar, con agradables recorridos, verdes bosques y fuertes pendientes, nos van a dar ocasión de descubrir el secreto de dónde se forjan hombres y mujeres tan resistentes y creativos. Los amantes de los espacios naturales van a disfrutar mucho en Euskadi. La diversidad y belleza de sus accidentados paisajes es patente no sólo en las zonas declaradas como parques naturales sino en buena parte del territorio.

En este precioso Santuario empieza nuestro Camino Ignaciano. Turistas y peregrinos se mezclan en el interior de la Casa de los Loyola, pero al visitar el hogar en el que nació uno de los personajes más novelescos, originales e influyentes de la historia, y el ambiente en que reorientó su vida, tal vez debajo de la curiosidad de todo turista, acabe asomando el perfil de peregrino.

Empezamos aquí nuestro peregrinar por las tierras del noreste de la Península Ibérica. En la vieja Casa Torre guipuzcoana, en la que Iñigo López de Loyola nació en 1491, podemos empezar a sentir la experiencia del santo peregrino y empezar a confirmar esa verdad íntima que nos llena de gozo y que es la convicción de que nuestra vida viene de Dios y camina hacia Él mismo. Muchas cosas pasaron aquí en 1521 a Íñigo, cuando a sus 30 años era todavía “un soldado desgarrado y vano”, “muy dado a juegos de armas y de mujeres”. Estas cosas que aquí le acontecieron, empezaron por hacer de Iñigo de Loyola precisamente un peregrino: entró como soldado herido en cuerpo y corazón, después de su defensa de Pamplona, y salió convertido en peregrino hacia Dios.

No hemos de tener prisa en salir a los caminos. Un tiempo de recogimiento espiritual, un tiempo de preparación interior en estas tierras entre Azpeitia y Azcoitia nos ayudarán a bien tomar el desafío de las montañas de Euskadi y a descubrir sus secretos interiores. Que San Ignacio nos prepare para el viaje que vamos a iniciar.

Los jesuitas acogen a todos los peregrinos con amabilidad y en la medida de sus posibilidades. En el Hotel Arrupe sellan las credenciales el día de salida y ofrecen un 10% de descuento sobre las tarifas a todo peregrino que acredite hacer el Camino Ignaciano. Es indispensable visitar la web del santuario de Loyola. Turismo: visitas Santuario: albergue. Un buen sitio donde albergarse en Loyola es el albergue de Jesús-María.

Azpeitia (que significa “abajo de la roca ‘en vasco) es una ciudad y municipio de la provincia de Guipúzcoa, en el País Vasco de España, situado en el río Urola, a pocos kilómetros al este de Azkoitia. Su población es de 14.708 (2010 estimado). Se encuentra a 44 kilómetros al suroeste de Donostia / San Sebastián. Azpeitia es el lugar de nacimiento de Ignacio de Loyola. Su casa natal se conserva como parte del gran complejo jesuita, el Santuario de Loyola, una importante atracción tanto de turistas como de peregrinos. Azpeitia se encuentra al pie del macizo del Izarraitz que se eleva sobre la ciudad y es muy visitado por los habitantes de los pueblos cercanos.

Consultar la web del ayuntamiento para visitar sus monumentos y comprender su historia.

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