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Anotaciones: La alegría nos acompaña. No olvidemos la “oración introductoria”, ni el coloquio al final de la oración ni durante todo el día. ¡Y vivamos la alegría de la resurrección de Cristo! Las canciones, la luz, las flores, el agua y los amigos son bienvenidos. La pista ignaciana de este día nos invita a hacer como Ignacio. Dediquemos un rato de oración especial junto a la Virgen Morena de Montserrat.
Petición: Ruego a Dios poder alegrarme profundamente con Cristo resucitado, ahora que he sido enviado al mundo para servir a su misión. Ruego recibir el Espíritu para poder más acompañar a Jesús y servirle en su misión de reconciliar y dar la vida por la humanidad.
Reflexiones: El Espíritu de Dios nos confirma en la misión que hemos recibido. Aún más: el mismo Espíritu nos acompaña y nos fortalece en las dificultades que salen a nuestro encuentro. Seguimos la dinámica de las otras semanas. El verdadero Rey nos pide que le acompañemos en su conquista del bien contra el absurdo de la destrucción del ser humano. El Espíritu nos impulsa en nuestro peregrinar por toda la tierra, anunciando la Buena Noticia.
El Espíritu rompe barreras, abre caminos. El Espíritu crea fraternidad, crea comunidad, crea humanidad, crea imagen de Dios en el mundo. El Espíritu nos despierta, nos ilumina, nos saca de nuestra sordera y de nuestra ceguera. El Espíritu nos pone en marcha, nos empuja y no nos deja sentarnos mucho tiempo. El Espíritu nos aguijonea, nos hace salir de nuestras comodidades, nos rompe nuestros esquemas bien hechos. El Espíritu nos llena de compasión, de amor, de necesidad de entrega. El Espíritu nos eleva, nos hace soñar, nos hace infinitos. En el Espíritu todo lo podemos esperar, todo lo podemos soportar, todo lo podemos realizar. El Espíritu es la gran presencia de Dios en nuestra vida.
A lo largo de nuestra peregrinación hemos ido “respirando” al Espíritu. Hoy pedimos ser conscientes de esa presencia en nosotros. ¿Dónde encuentro la actuación del Espíritu en mí? ¿Dónde lo encuentro actuando en los otros? ¿En qué lo reconozco actuando en el mundo?
Insistir en la petición.
Textos:
Juan 16,5-15: Recuerdo las palabras de Jesús sobre la acción del Espíritu Santo.
Hechos 2,1-21: La promesa de la venida del Espíritu se cumple el día de Pentecostés.
Hechos 10,44-48: Mientras Pedro estaba hablando, El Espíritu Santo descendió sobre todos los que le escuchaban. La obra de la evangelización había comenzado. Ruego también abrazar este trabajo con determinación,
Lucas 4,14-20: Jesús volvió a Galilea investido con el poder del Espíritu. Ahora que se acerca el momento mi regreso a casa, ruego ser también yo investido con la fuerza del Espíritu. Necesito al Espíritu para cumplir la misión del Reino de Dios.
Coloquio final: En esta etapa de nuestra peregrinación interior, ya estamos acostumbrados a caminar con nuestro amigo y señor Jesucristo. Hablamos confiadamente con El como un amigo habla con otro. Acabar con el Padre Nuestro.

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