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25 Abril a 1 de Mayo 2012.

Hola, somos dos personas que junto con otras hemos ido señalizando el camino ignaciano en el tramo que va desde Lleida a Manresa. Empezamos el 25 de Abril y terminamos el 1 de mayo. Escribo unas breves notas.
Han sido días intensos. De esos que cuando acabas y llegas a tu casa echas de menos el ajetreo, las personas, el movimiento, la marcha que envolvían las horas de esos días. Notas ese hueco que hasta unas horas atrás estaba tan lleno de diferentes sensaciones. Ha sido hacer el camino “de otra manera”, pero con unas constantes similares:
Ha sido hermoso saber que con nuestro señalizar estábamos poniendo nuestro granito de arena en algo mayor que nuestras personas, en un proyecto que nos supera: “…otros se van a beneficiar de ello, otras personas lo tendrán más fácil a la hora de hacer el camino, estamos colaborando para que a otros les vaya mejor, otros más adelante lo perfeccionarán…”. Ha sido hermoso saber que yo era un eslabón de una cadena mayor en la que hay quien está delante de mí y hay quien vendrá después de mí, pero he estado, hemos estado.
Es bonito ver las diferentes bellezas de la naturaleza: lo más llano, lo más agreste, los extensos cultivos, las grandes crestas, las lomas y colinas y las acequias que, al modo de arterias sanguíneas, llenan la tierra de agua…
También como en todo camino, la cruz se hace notar ¡cómo no!, en el cansancio físico.
Pero qué hermoso es cuando desde la colaboración, como grupo, aportando todos en la medida de cada cual, conseguimos que la labor se realice, y bien, y dices: ¡¡ Dios mío…desde el día que arrancamos, señalizando en cruces, curvas, rectas (para animar al peregrino), caminos, bosques…hasta aquí, Manresa, lo hemos hecho, lo hemos conseguido…Gracias Señor!!
Es de destacar que en casi todos los pueblos, donde comíamos, cenábamos, al hablar de lo que estábamos haciendo y presentarles nuestra publicidad, se alegraban y escuchaban con interés las posibles consecuencias de la aparición de nuevos peregrinos. Gracias por aquellos taberneros que tras ofrecernos el alimento compartían con nosotros vivencias de sus pueblos ayudándonos a conocerlos y comprenderlos.
También hemos descubierto la cara oscura: aquel que no quiere que por su territorio pasen más personas y ve en este transitar una molestia, una complicación. Esta ha sido la reacción más minoritaria, pero está, es la vida.
Deseo que nuestra humilde contribución facilite a otros el caminar confiado, y les permita estar pendientes sólo de la esencia y búsqueda personal que cada cual ponga en él.
Gracias a los compañeros de equipo en esta labor por el enriquecimiento humano mutuo al compartir una tarea.
El día 25 Abril, participando de la eucaristía de la parroquia de Sant Ignasi de Lleida recibimos la oración de las personas allí presentes y la bendición del cura presidente, les decimos: gracias, misión cumplida… Hasta pronto.
Iñaki y Pilar.
